Misión cumplida
Olimpo concretó su objetivo de regresar muy pronto a la máxima categoría del fútbol argentino. ¡Y vaya de qué manera!: dominó claramente la tabla de puntos de la temporada 2006-07 y, además, ganó los torneos Apertura y Clausura de la reñida "B" Nacional para conseguir el celebrado ascenso directo a la "A".
La victoria por 2-1 sobre Atlético de Rafaela, que arribó a nuestra ciudad con una pequeña luz de ventaja en la cima del certamen, le valió el doble título y le otorgó la rápida revancha de aquella amarga noche del 4 de junio de 2006 cuando perdió la serie de Promoción frente a Belgrano de Córdoba y bajó un escalón en la pirámide competitiva de nuestro país.
Un estadio Carminatti a reventar vibró ayer después del mediodía con el anhelado logro, que le suma otro capítulo a la rica historia del club aurinegro, tan sólo 363 días después de la mencionada frustración.
Primer tiempo
Un gol decisivo
La ansiedad, la expectativa y la obligación de obtener el triunfo condicionaron a Olimpo. El equipo lució nervioso, impreciso y sin profundidad.
Rafaela aprovechó la circunstancia. Trabó el desarrollo, lo enfrío y, una vez que capturó el esférico, tuvo salida prolija ensanchando el campo. Utilizó preferentemente la franja izquierda con las subidas de Walter Gómez, el derroche de Patricio Toranzo y la velocidad de Sergio Marclay.
Con esa fórmula, más la inquietante presencia de Claudio Bieler, los "cremosos" alcanzaron el desnivel. Urdieron muy bien la maniobra con un toque por elevación para sacar el centro rasante y punzante al corazón del área chica. La generó Gómez y la culminó Bieler empujándola debajo del arco.
Con el 1-0, Rafaela se retrasó progresivamente y cometió un error estratégico muy notorio: le regaló la franja central a Olimpo que, por entonces, no había hallado los caminos ni tampoco manejado el balón.
Pero a partir de la iniciativa, con el empuje de José María Basanta, el temperamento Rogelio Martínez y la claridad conceptual de Silvio Carrario, la escuadra de Leonardo Madelón creció aun sin lucir.
El técnico acertó con un cambio muy oportuno, surgido de un hecho fortuito: la lesión de Cristian Tavio. Ingresó Mauro Olivi para reforzar la ofensiva con tres delanteros y dejó igual cantidad de hombres en el fondo, con Federico García propenso a realizar un esfuerzo doble en el ida y vuelta por su carril.
Cuando la etapa se consumía, un pase al vacío de Carrario para Ismael Blanco derivó en la igualdad. El "Zungui" le hizo el "sombrero" a Marcelo Barovero y definió con clase. Esa conquista cambió el rumbo posterior del cotejo.
Segundo tiempo
Otro "mazazo" para llegar al título
El impulso anímico de Olimpo se cristalizó en el arranque del complemento. A los 3, Blanco y el "Pampa" Olivi combinaron en velocidad y el envío del "16" aterrizó del otro lado en la testa de Martín Cabrera, quien estampó el 2-1 que derrumbó todo el planteo de Rafaela.
Jorge Ghiso se gastó las variantes, quitando de la cancha a los dos volantes centrales y a un zaguero y la desesperación se apoderó de sus jóvenes dirigidos, que quedaron expuestos a los contragolpes encabezados por Carrario, Blanco, Olivi y Cabrera.
A la par que Rogelio Martínez emergió en la mitad, Basanta se mostró impasable, Marcos Gutiérrez agigantó su figura y el resto acompañó con esfuerzo y dientes apretados.
Con limitaciones, Rafaela se jugó el resto y provocó situaciones favorables que la "Anguila" ahogó en un par de ocasiones ante sendos disparos de Walter Gómez, mientras Bieler remató dos veces por encima del horizontal desde una posición muy favorable.
El representativo bahiense le bajó la cortina al trámite con los "refrescos" de Federico Mancinelli y Franco Quiroga y los minutos fueron pasando inexorablemente para abrazarse otra vez a la gloria. La abrupta invasión del público dio paso a la merecida fiesta del ascenso.
Conclusión
Olimpo está nuevamente en la división de élite, dispuesto a recibir y visitar a los más poderosos y a ganarse la consideración general en la vidriera del fútbol grande. Al cabo, tuvo éxito en su proyecto, armó una estructura colectiva muy sólida y la respaldó con resultados. En uno y otro campeonato corrió de atrás, pero hizo prevalecer su jerarquía en los tramos decisivos para establecer diferencias y quedarse con la máxima recompensa.